Yo ya no sé ni de quién soy
La sociedad de consumo se empeña en ponerle dueño a las cosas. En esta sociedad hasta las personas son cosas/objetos. Es como si alguien hubiera apretado un botón de La máquina del tiempo y de repente todos hubiéramos dejado de ser ciudadanos para convertirnos en esclavos al más clásico estilo greco-romano.
Está claro, Rafa Nadal es de Nike. Y a Pau Gasol lo compró La Sexta. Peor es lo de Bush, que pertenece a las industrias armamentísticas. Hay niños en el Tercer Mundo que los compra algún caritativo occidental a través de Save the childrens o Intervida. Todos podemos ser comprados.
Lo bueno es cuando a uno lo compran de corazón y, entonces, hay tostadas en la cama. Entonces se perdona que uno llegue borracho, incluso se inculca el alcoholismo si es compartido o si surge una acción compartida del alcoholismo de uno.
A mí me han comprado de corazón muchas veces. Tantas que no me gustaría tener que volver a venderme. Pero, será la crisis económica, parece que quien me compró no puede afrontar los gastos de mi mantenimiento. Por eso, como decía Pepe Begines cuando una vieja le preguntaba mientras él mira muy tranquilo un escaparate: Yo ya no sé ni de quién soy.
Y no, ella no es Marujita.
Canarias
Hace 2 días

2 comentarios:
teneis razón el yo no existe...
qué bonito que te hayan comprado de corazón muchas veces. que lo cuentes ahora indica que otras tantas se te recompuso ese frágil bombeador de vida a partir de los trozos en que se rompió tras cada historia. alégrate de gozar, de sufrir, de saborear, de sentir, de experimentar... de vivir
Publicar un comentario