Beber por beber: estúpida constumbre instalada en los jóvenes de hoy y de cualquier día cuyas consecuencias más notables se ven reflejadas en el mobiliario urbano a la mañana siguiente del acto* propiamente dicho.
*Aclaración para ninfómanos: el acto de beber
Puede que hoy las vallas de protección de alguna obra estén medio rotas y los viandantes y ciclistas hayan tenido que compartir peligrosamente con los coches cierto tramo de carretera que da entrada a la Cartuja, debido a que el espacio acondicionado para ellos no se encontraba disponible. El alcohol es lo que tiene, conlleva irremediablamente un deseo irrefrenable de destrozar algo. Puede, como decía, que se haya fastidiado un poco la entrada al antiguo recinto de la Expo de esa idílica ciudad de las personas que es Sevilla, pero ¿qué sería de la gente no universitaria sin el botellón? ¿Cómo sabríamos nosotros los carcas o la gente en edad de estudiar que no estudia que el curso académico no ha comenzado?
Señores defensores del derecho al descanso y demás moralistas de poca monta, el botellón de ayer tuvo como último fin hacer saber que la vida universitaria ha echado a andar. Estos jóvenes de legendario en mano y cubitos de hielo entre los pies (sistema antirobo) sólo estaban informando. Si ustedes no ven más que borrachos es porque tienen muy poca vista.
PD: Ya que estamos, les dejo con unos que tenían también muy poca vista: la chirigota sevillana Esto es pa verlo (3er premio en el Carnaval de Cádiz 2006).
