Fernando Arrabal dijo:

Me cago en Dios, en la Patria y en todo lo demás

...y por eso lo encarcelaron...pero no se pueden poner grilletes a las palabras...

jueves, 23 de octubre de 2008

Inmoral, incorrecto, indecente

Queremos ya a Obama

Dice Mariano Rajoy que España no estará en la cumbre en la que se reinventará el capitalismo porque nuestro país paga ahora las consecuencias de hechos realizados en el pasado. Lo que Rajoy no se atreve a decir es que Bush prefiere contar con México o la India antes que con España, porque el presidente Zapatero retiró las tropas españolas de Irak -como había prometido a quienes le elegimos-. Lo que Rajoy tampoco se atreve a decir es que aquello que hizo Zapatero, además de ser un gesto político que devolvía a España al marco de la legalidad internacional, contradecía la autoridad de Aznar.

Pues habría que decirle un par de cosas a Mariano Rajoy. La primera, que es culpa de Aznar y no de nadie más que Zapatero ganara las elecciones del famoso 14-M. Lo es porque Aznar se empecinó en gobernar a la americana y se autojubiló a los ocho años de mandato. Lo es todavía más porque Aznar señaló a dedo a su sucesor y lo hizo escogiendo al peor de la lista de candidatos: Rajoy. La segunda, que si España paga ahora las consecuencias de haber abandonado una guerra ilegal, antes de la llegada de Zapatero pagó las consecuencias de participar en dicha guerra. Si no, que le pregunten a los familiares de los militares españoles muertos en Irak. Y si fuera poco, que le pregunten a los soldados españoles que se vieron en Irak en la indeseable coyuntura de matar a otro para salvar su propio pellejo o, cuando menos, de hacer daño al enemigo (de Bush, no de ellos).

Habría que decirle a Rajoy: con amigos como Bush ¿quién quiere enemigos?

Además ¿Una cumbre para reinventar el capitalismo? ¿Para qué? ¿Para que la próxima vez que haya una crisis económica de escala internacional también sea culpa nuestra? Mejor que la culpa la tengan George W. “Sanguinario” Bush y Nicolás “Cómo molo” Sarkozy.

martes, 14 de octubre de 2008

El patio de mi casa

Brujería

Esta tarde regresé a casa después de una ardua jornada laboral y coincidí en la entrada del bloque de pisos en el que vivo con una septuagenaria vecina que es como una especie de mito. Toda la comunidad de vecinos conoce a Rosaura y las preguntas que hace. Niños ¿Ustedes son creyentes? ¿Ustedes van a misa? Esta es la generación del futuro. Ustedes van a ser los médicos del día de mañana. Rosaura usa siempre ese ustedes tan andaluz que a los profesionales de la comunicación nos borraron de la punta de la lengua cuando entramos en la Universidad a aprender el oficio de informar (tiempo ha).

Rosaura tiene dos perros: Torito y otro de cuyo nombre no es que no quiera, es que no logro acordarme -uno nunca llega a conocer a sus vecinos y, menos, a los caninos-. Hoy Rosaura iba sola, con su habitual vestimenta negra que debe guardar el luto de generaciones enteras, muchas anteriores a ella como una tradición perdurable de la que quizás esta mujer sea el último eslabón. Llevaba, también, su inseparable vara de madera con la que se apoya a cada paso, no porque tenga dificultades para andar, sino que lo hace como si quisiera dejar sus huellas en la tierra que pisan sus desgastados zapatos.

Subimos juntos al ascensor. Se mantuvo callada todo el tiempo, hasta que a punto de alcanzar la planta en la que se sostiene mi piso, rompió el hielo, no para hablar de la meteorología como haría cualquiera, sino para observar algo que a nadie más se le hubiese ocurrido. Niño, si no existieran estos aparatos, nadie podría vivir en este bloque ¿verdad?

No pude evitar sonreírme al salir del “aparato”. Toda mi vida he subido y bajado en ese dichoso aparato destinado a transportar verticalmente la carga humana o de otra índole. Los de mi generación nunca nos plantearíamos que un ascensor pudiera no estar en un bloque de once plantas. Menos aún nos plantearíamos la posibilidad de que pudieran no existir bloques de pisos que juegan a tocar las nubes. Pero Rosaura tiene más de setenta años y tuvo que subir escaleras en su tiempo. Subirlas como se subían antes; por obligación y no porque el ascensor faltara a su cita.

Rosaura no se sorprende de que al encender la radio haya una voz dando las noticias. Yo no me sorprendo de que el ascensor esté ahí. Mi sobrino de quince años no se sorprende de que en un ordenador conectado a Internet quepan radios, ascensores y hasta una bitácora como ésta.

viernes, 3 de octubre de 2008

Me tienes contento

Beber por beber

Beber por beber: estúpida constumbre instalada en los jóvenes de hoy y de cualquier día cuyas consecuencias más notables se ven reflejadas en el mobiliario urbano a la mañana siguiente del acto* propiamente dicho.
*Aclaración para ninfómanos: el acto de beber
Puede que hoy las vallas de protección de alguna obra estén medio rotas y los viandantes y ciclistas hayan tenido que compartir peligrosamente con los coches cierto tramo de carretera que da entrada a la Cartuja, debido a que el espacio acondicionado para ellos no se encontraba disponible. El alcohol es lo que tiene, conlleva irremediablamente un deseo irrefrenable de destrozar algo. Puede, como decía, que se haya fastidiado un poco la entrada al antiguo recinto de la Expo de esa idílica ciudad de las personas que es Sevilla, pero ¿qué sería de la gente no universitaria sin el botellón? ¿Cómo sabríamos nosotros los carcas o la gente en edad de estudiar que no estudia que el curso académico no ha comenzado?
Señores defensores del derecho al descanso y demás moralistas de poca monta, el botellón de ayer tuvo como último fin hacer saber que la vida universitaria ha echado a andar. Estos jóvenes de legendario en mano y cubitos de hielo entre los pies (sistema antirobo) sólo estaban informando. Si ustedes no ven más que borrachos es porque tienen muy poca vista.
PD: Ya que estamos, les dejo con unos que tenían también muy poca vista: la chirigota sevillana Esto es pa verlo (3er premio en el Carnaval de Cádiz 2006).