Dragqueen Cumple 70 años la reina Sofía, pero no se le ve cerca de la jubilación. A la griega no parece que le guste mucho eso de que en España (el país que compró a cambio de su matrimonio) los hombres puedan practicar su idioma materno.
Tampoco le gusta a la sabia (por el significado de su nombre) otra política social de etimología helena: la eutanasia. Dice la soberana que mientras el enfermo aguante, la familia debe aguantar también. Con dos cojones, añadiría yo.
Que no se le llame matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo, que no se legalice el derecho a una muerte digna o que no se amplíe el derecho al aborto son opiniones respetables si salen de boca del ciudadano de a pie, pero resultan intolerables de alguien que representa a la institución a la que no se le congela el sueldo.
Resulta curioso además que la ex-princesa de Grecia y Dinamarca se ampare en su catolicismo para defender sus declaraciones. ¿Pero Sofía no era ortodoxa hasta que contrajo matrimonio con el principito?
Sofía ha conseguido que los gays no quieran ser llamados reinonas. ¿Le habrá dicho su marido aquella manida frase de "por qué no te callas"?

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